No recuerdo a toda la gente que conocí éste año. Todo fue frenético, impromptu, encuentros fortuitos, coordinados sobre la marcha con diferentes objetivos en mente: sexo, citas casuales, rendezvous, etc. Nada que fuese de mucha importancia, lo cual no significa que no hayan importado, sólo que todo fue demasiado informal; lo cual demuestra la mentalidad que manejé a lo largo del año. Quizá no fuese el plan ideal con que empezara el 2011 -no lo recuerdo, de todos modos-, pero así es como se han desarrollaron las cosas.
De lo que puedo recordar del verano que pasó es que todo fue caluroso y, por lo consiguiente, sudoroso y resbaladizo. Nunca atravesé mayor racha de one night stands que los primeros cuatro meses de éste año. Es posible que por ello no recuerde con propiedad a quienes merecería, pero igual tengo un par de personas que permanecen en mi subconsciente como mucho más que un nombre en una noche. La única persona de aquel periodo, llamémoslo Lost Summer, a quien quisiera volver a ver está en Buenos Aires. Esperaré hasta que regrese.
Para la mitad del año, la temporada otoño-invierno, el ritmo desciende un poco. Me reencuentro y revaloro una amistad que debió crecer muchísimo antes que entonces. Caigo en las redes del encanto oriental selvático hasta que se disipa ese estupor. Para agosto conozco a alguien que me sacudió y pellizcó por varias semanas.
Mi affaire de agosto tuvo sus cuotas de drama -inherente a su ya de por sí muy complicado y abrupto background- por lo que toda esa mini relación puede resumirse en un puñado de buenos días, algunas cuantas muy buenas noches y otras tantos para olvidar.
Desde entonces hasta el día de hoy todo ha fluido como un aeroplano en piloto automático. Hacia octubre entró alguien nuevo con quien tengo planes a futuro, una figura bastante sólida que merece un espacio y completa atención. Una última sorpresa a fin de año fue el regreso de una grata figura del pasado con quien tengo asuntos pendientes como darle un ¿apropiado final? o, mejor aún, un segundo debut a lo que pudo prometer mucho más.
Pues, en conclusión, el 2011 trajo una serie de rostros nuevos en mi vida los cuales, vergonzosa y lamentablemente, no pude asimilar cada uno por igual y la mayoría se fue al desagüe de mi olvido selectivo o mala memoria incidental. Aguardo con esperanzas que el próximo año sea superior a éste y encuentre a alguien definitivo.
MOMENTO AUDIOVISUAL: