La mala leche de la Teta

por G. Bastas Chipoco


A propósito de la nominación de La Teta Asustada -traducida a The Milk Of Sorrow (La Leche del Dolor) por una políticamente correcta y cucufata AMPAS– en la categoría de Best Foreign Lenguage Film, veo que es fácil perder la razón en defensa de lo propio, en especial cuando no se está habituado a los laureles internacionales o al foco de atención global.

La Teta Asustada es un correctísimo filme, realizado de manera profesional y con pasión. En un nivel estrictamente técnico está bien logrado, con esmero y paciente manufactura. El ojo antropológico de Claudia Llosa brilla en sus escenas. Sin embargo, es la historia misma del filme lo que me desconcierta. No dejo de creer que hay cierto efectismo en el argumento, una especie de oportunismo por explotar el dolor inherente provocado por el terrorismo.

Me resisto a creer que Llosa se aprovechó de ello para lograr lágrimas fáciles, aunque a la luz de los hechos -un limeño de clase media jamás entenderá, de ninguna forma empática posible, el sufrimiento de las víctimas del terror- por lo que lo de Llosa puede interpretarse como un documento sociológico de ficción con tintes dramáticos con el objetivo de generar conciencia no en los peruanos, puesto que ya estamos curtidos por la violencia, sino en los foráneos.

¿Es correcto aprovecharse de la miseria de la historia nacional para lograr la atención a un tema? Quizá sí, siempre en cuando los objetivos sean loables. Como el When The Levees Broke: A Requiem In Four Acts de Spike Lee que denuncia la desidia gubernamental de George W. Bush tras el mortal hálito del huracán Katrina en el deep south. Pero ese fue un documental, no una película de ficción.

En La Teta Asustada se exhiben provincianos en ritos y situaciones extremas, casi caricaturizados, en un retrato hermosamente grotesco como una pintura de James Ensor. De no ser por su bucólica y naturalista factura más que lágrimas provocaría indignación, no por la historia de la protagonista, sino por ese shock value facilista que nos abofetea.

Si Claudia Llosa quería darnos a conocer el sufrimiento perenne en el colectivo andino pues había mejores formas de hacerlo. Otro formato quizá. Recuerdo que Madeinusa también pecaba de efectista y no dejaba bien parado a nadie en su intención de querer sacudir y conmover. Una cosa es denuncia, otra es señalamiento. Otra es sensibilidad, muy distinto a demagogia emocional.

Los números hablan

Ésta es la primera nominación de un filme peruano a los premios de la Academia. Es octogésima segunda ceremonia que se celebra y recién Perú va a ser protagonista. Si bien es un privilegio también es una señal que nuestro cine todavía está en pañales, está gateando apenas y ya se habla que ha cobrado vuelo.

En comparación con otros países latinoamericanos el Perú no tiene ninguna experiencia previa de ningún tipo en los Óscar, ni siquiera en las categorías técnicas que por más olvidadas que sean siempre dan satisfacciones y elevan la calidad profesional del mercado cinematográfico. Como por ejemplo todo argentino se orgulleció por Gustavo Santaolalla al ganar por dos años consecutivos a Best Original Score (2005, Brokeback Mountain; 2006, Babel)

La 79na. Ceremonia del Óscar fue especial para México al tener 10 nominados entre ellos a tres directores (González Iñárritu, del Toro, y Cuarón) por sus respectivos filmes (Babel; Pan’s Labyrinth; Children Of Men), a la actriz Adriana Barraza (Babel), y al guionista Guillermo Arriaga (Babel)

Dejemos que las estadísticas hablen:

1. Países ganadores: Argentina 1 (La Historia Oficial, 1985)
2. Países nominados: México 7 (último nominado Laberinto del Fauno; 2006) Argentina 6 (último nominado previo a la 82da. El Hijo de la Novia; 2001), Brasil 4 (último nominado Central Do Brasil; 1999) Nicaragua 1 (Alsino y El Cóndor; 1982) Cuba 1 (Fresa y Chocolate; 1994)

La Teta Asustada no sólo compite con el siempre fuerte cine argentino sino también con la francesa Un Prophète (ganador del Gran Prix en el último Festival de Cannes) y la favorita Das Weiße Band del maestro Michael Haneke (quien ya se llevó la Palme d’Or; el European Film Awards; y el Golden Globe, que siempre es un indicador para el Óscar)

El 7 de marzo es una fecha para constatar si los números y las estadísticas pesan. De cualquier forma, la misma nominación es el premio que merece La Teta Asustada y debe servir como un punto de inflexión para el cine peruano y futuras producciones que merezcan ser galardonadas por las razones correctas.