“I Love You Phillip Morris” o el porqué Jim Carrey es el mejor actor cómico de hoy

por G. Bastas Chipoco


Para empezar este filme está basado en hechos reales, entonces todo lo que sea considerado gracioso aquí es por dos razones: la historia de amor entre el estafador Steven Jay Russell y Phillip Morris trasciende sexo y verosimilitud; y porque Jim Carrey aplica con habilidad su buen arte adquirido a lo largo de su ecléctica carrera, demostrando que si bien es sólido en el drama, él es el rey de la comedia.

Cuando Steven Russell sufre un accidente no sólo toda su vida pasa en frente de sus ojos sino también despierta a una realidad que le ha sido esquiva y en la que no es feliz ni pleno. De esa forma abandona a su familia y se escapa a Miami a vivir sus días de ocio y lujo como si fueran los últimos junto a su amante, el latin lover Rodrigo Santoro.

Como si fuera una premisa omnipresente a lo largo del filme, la felicidad tiene un costo y Russell está dispuesto a pagarlo, así se rompa un par de costillas. Pero cuando su farsa lo lleva a la cárcel conoce a Phillip Morris (carismático Ewan McGregor) cuyo amor desinteresado lo impulsa a límites jamás cruzados y, a partir de allí, la película va creciendo en absurdo a niveles escatológicos.

La dirección de John Requa -guionista de la malhablada Bad Santa- es correcta sin ser destacada, dándole suficiente espacio para que la química entre Carrey y McGregor conduzcan la historia. Al final el saldo es positivo demuestra que, si bien Robin Williams es el favorito de América y Bill Murray juega en su propia liga (indie y art-house), Jim Carrey ha logrado una solvencia en géneros que otros actores les cuesta sangre, sudor y muecas.

Lo bueno: el tramo final merece verse, sintetiza las virtudes de la película en veinte minutos.

Lo malo: los momentos subversivos y explícitamente gay están contenidos por ello a la historia le cuesta alzar vuelo.