“Hereafter” o el sentimentalismo metafísico del último duro senil de Hollywood

por G. Bastas Chipoco


Clint Eastwood ha hecho filmes que trastocan las emociones básicas del espectador así como sembrar la discusión acerca de la naturaleza de la condición humana a un nivel sociocultural y/o histórico. Hereafter falla en lograr alcanzar algunas de las virtudes que se daban por seguras en sus producciones de la última década.

Si bien Million Dollar Baby pudo llegar a ser lacrimógena su giro final replantea la forma cómo digerir su historia así como Changeling y Gran Torino son ensayos y crítica social del tiempo , el espacio y su pueblo. Mystic River no fue hecha para hacer llorar sino rehacer el neo noir para este siglo. Lo más cercano, quizás, es Midnight In The Garden Of Good And Evil (1997)

El director pone a Matt Damon (contenido, inconsistente y sin recursos) en el papel de un atormentado psíquico cuyo contacto con la muerte y el dolor ajeno se acumula con el suyo propio por lo que su búsqueda de la fe lo ha vuelto reticente al contacto con otros.

Poco a poco el filme transmuta de ser un sensible drama que explora la relación que tenemos con la muerte y la incertidumbre que surge sobre lo que nos depara tras ella, resulta en una fallida historia de amor por el desperdicio en el personaje de Bryce Dallas Howard quien da lo mejor de sí por todo el elenco

La experiencia de Eastwood a nivel técnico es impecable y su pericia narrativa sigue siendo de factura clásica y convencional en el mejor sentido de la palabra. Sin embargo, esta es una historia que él mismo parece no creerse y se siente como la oración de un ateo.

Lo bueno: la escena del tsunami es impresionante.

Lo malo: el personaje de Lyndsey Marshal como una madre soltera heroinómana pudo haber tenido más punche y mejores resultados en la película.

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