“The Fighter” o la enésima película de box parecida a Rocky I, pero un toque mejor

por G. Bastas Chipoco


El box es el deporte con más tradición en el cine hollywoodense. Es la historia del esfuerzo individual por sobre la adversidad, un epílogo de Hemingway por antonomasia. Los valores idiosincrásicos del american dream. The Fighter sigue una larga descendencia genética que viene desde City For Conquest y The Set-Up pasando por Raging Bull y culminando en Million Dollar Baby, de ese modo esta película tiene un listón alto por pasar, una tarea que lo hace por nocaut técnico.

David O. Russell ha firmado interesantísimas comedias como la escatológica Flirting With Disaster y la existencial I ♥ Huckabees, o la bélica hiperrealista Three Kings. Es una promesa que anda con un pie en lo independiente y el otro en el sistema de Hollywood. The Fighter tiene un poco de ambos: una historia universal sazonada con personajes white trash interpretados por actores regulares en el cine no industrial. Una fórmula creíble y atractiva.

La relación Caín/Abel entre los hermanos Mark Wahlberg (conciso, pero falto de más recursos) y Christian Bale (en piloto automático, aunque por encima superior al promedio) conducen una lucha de celos, rivalidad y superación que tiene como escenario las calles bostonianas llenas de vicio, escoria y corrupción.

Pese a lo predecible en su planteamiento la película contiene el filo cuasi visceral que no se le ve a otras producciones que abordan la vida de un héroe popular y su salida del infierno en el que vive. Russell lo dirige todo con meticulosidad sin perder de vista el factor humano y para el final uno sale con una lágrima o un suspiro de alivio. En ambos casos es una sensación de satisfacción.

Lo bueno: Christian Bale y Melissa Leo son tanto un cáncer como la razón por luchar del personaje principal. No saber odiarlos o compadecerlos es un plus del argumento.

Lo malo: En ocasiones peca de efectista, abusando del shock value y manipulando los sentimientos sin roche.