Ollanta Humala o la última versión autóctona y salvaje del “Manchurian Candidate” latinoamericano

por G. Bastas Chipoco


Durante las elecciones del 2006 el mismísimo Hugo Chávez reveló no sólo su simpatía con el candidato Ollanta Humala sino llegó tan lejos como para considerarlo “su candidato”. Cinco años después la conexión se mantiene, pero en la sombra. Silenciada por una recia estrategia de campaña que si bien lo ha posicionado como un moderado izquierdista también lo ha expuesto como poco menos que una marioneta falaz leyendo el guión que su titiritero le escribe tras bambalinas.

El clásico filme de John Frankenheimer de 1962, The Manchurian Candidate, lanzado en el apogeo de la Guerra Fría, cuenta la historia de cómo un soldado estadounidense es indoctrinado por los soviéticos para limpiar el camino con el fin que agentes comunistas se infiltren dentro de la Casa Blanca y dirija el Ejecutivo bajo los intereses de sus controladores. Me cuesta no obviar las terribles similitudes entre ficción y realidad.

Humala se ha rehusado sistemáticamente en deslindar simpatías y pronunciarse en contra las dictaduras venezolana y cubana y el asistencialismo de la iniciativa ALBA que sirve de fachada para un intervencionismo socio-político/económico en los países que los acoge, tal como el Pacto de Varsovia en su momento funcionó.

Con la revelación de la sociedad que existe entre el Partido dos Trabalhadores (PT) y los asesores detrás de la campaña nacionalista mi sospecha que Ollanta Humala es un genuino Manchurian Candidate se torna verídica. Con los intereses brasileros en juego y con la reciente victoria de Dilma Rousseff en su Ejecutivo sólo falta ubicar a Humala en escena para que los planes energéticos de Brasil se concreten con una mayor facilidad.

Teniendo en consideración que Brasil ha sido una fuerza expansiva de corte imperialista a lo largo de su historia -desde su propio Destino Manifiesto hacia el Pacífico en manos de los Bandeirantes hasta su colonización socio-cultural de la selva peruana, y los proyectos viales que son en esencia armas de doble filo, delgadas agujas que penetran nuestra frontera en forma de integración y comunicación-, me causa aprehensión pensar que tengamos en la Casa de Pizarro un agente chavista pro-brasilero cuyas buenas intenciones pasen por el tamiz de sus patrones en la sombra y a la hora de cobrar los favores la factura la paguemos todos los peruanos por igual.

En estas elecciones, en los albores del Bicentenario, la posición peruana debe reafirmarse como la de una república sólida con un único objetivo claro: el progreso nacional sobre todas las cosas. Por ello es esencial marcar los límites y posicionar al Perú como una auténtica potencia geopolítica que signifique un balance entre dos de nuestros rivales naturales económicos en la región: Brasil y Chile. De lo contrario, seremos engullidos por su codicia y nuestra apatía e irresponsabilidad.

MOMENTO AUDIOVISUAL:

El correcto remake de The Manchurian Candidate (2004) de Jonathan Demme con Denzel Washington, Meryl Streep y Leiv Schreiber. De visión obligada por estas fechas.

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