Ollanta Humala y su concepto de “Nacionalismo” diluido en las manos de un Canciller inepto

por G. Bastas Chipoco


Las consecuencias de la burda reacción del Canciller Roncagliolo a la crisis diplomática con el Reino Unido están todavía por verse entre mediano y largo plazo en dos frentes: Primero cuando del conflicto entre a una escalada militar –y Perú se vea forzado en tomar una posición coherente a lo ya expuesto ahora: solidaridad con la Argentina a su demanda-; y segundo cuando los tratados comerciales con UK se renueven o tengan que suscribirse otros nuevos. Si en ambos escenarios el Perú se ve afectado en su propio beneficio entonces se concluirá que la chapucera impronta de Roncagliolo al frente de la diplomacia nacional nos dañó inexorablemente.

Sin embargo, a éstas alturas ¿Por qué Roncagliolo no ha sido removido de su cargo a pesar de tantos traspiés y desatinos garrafales? Pues porque él es una especie de cáncer benigno dentro del Gabinete, él es un mal necesario para el delicadísimo equilibrio de poder de Ollanta Humala. Si el presidente tomara a Roncagliolo de ejemplo frente a los demás ministros y lo sacase, Humala demostraría autoridad a los ojos del público y rivales políticos, pero también debilidad puesto que habría cedido a la avalancha de críticas de la prensa y políticos a la exigencia unánime de renovación. Es así que Humala está en una encrucijada.

A su vez el Canciller es uno de los pocos ministros que quedaron tras la purga del Gabinete primigenio de Siomi Lerner, por lo que ello significa que Roncagliolo siempre ha sido la primera opción para ese cargo, el destinado a ostentarlo desde el principio del régimen. O sea, el humalismo (muy probablemente Nadine Heredia) tiene todavía planes para con él y le es de suma utilidad.

Es más que seguro que si tienen contemplado purgar Torre Tagle esperarán hasta las nuevas juramentaciones de julio, la cual es la fecha más natural y lógica para renovar cuadros sin caer en demasiadas especulaciones. No obstante, Torre Tagle no es como el resto de ministerios por lo que es costumbre mantener a un solo Canciller a lo largo de los 5 años de presidencia para conservar un mensaje uniforme, la doctrina que pretende transmitir la Administración actual a la comunidad internacional.

Por otro lado, no hay que olvidar que el Estado está inmerso de lleno en La Haya Affaire lo cual complica la posibilidad que Roncagliolo salga, puesto que éste debe de haber utilizado ese escenario para justificarse a sí mismo como irreemplazable y esencial para el litigio (ya en la curva final) y que su hipotética salida implicaría una reacción adversa al fallo o a la performance del equipo de defensa. Tal pretexto no tiene sentido alguno puesto que el proceso camina solo, la defensa está armada por completo y los documentos están a punto de presentarse para su fase oral. Un cambio de Canciller, más aún si es el reemplazante es mucho mejor que el actual, no afectaría en negativo sino todo lo contrario.

Finalmente, Rafael Roncagliolo es, quizás, el último vestigio de poder e influencia que tiene la facción fundamentalista de Gana Perú, entiéndase los comunistas liderados y azuzados por Javier Diez Canseco. Así que removerlo implicaría una ruptura en las frágiles buenas relaciones que tienen ellos con Humala –la purga del Gabinete Lerner fue un golpe que todavía resienten-, o incluso un cisma que devendría en una mini bancada, posibilidad que se ha venido especulando desde la mencionada purga. Una fragmentación de Gana Perú afectaría por completo la gobernabilidad del Comandante. No en vano Otárola y Abugattás blindaron de inmediato a Roncagliolo a sabiendas de las consecuencias de su posible censura; ellos entienden perfectamente que si él cae se lleva consigo a esa decena de congresistas que lo respaldan.

Mientras que el Canciller Roncagliolo ostente su cargo Torre Tagle seguirá sirviendo de planta recicladora de los elementes caídos en desgracia del humalismo como los ex ministros Eguiguren y Naranjo en sendas embajadas. Dicho accionar demuestra que entre camaradas se ayudan, se protegen, se apañan.

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