Rock Es Cultura #7: This Ain’t A Scene, It’s An Arms Race

por G. Bastas Chipoco


Desde mediados de la década sin nombre (2000-2009) la cultura emo tomó por asalto -entiéndase como una ironía considerando que los emo son, por excelencia, pasivos- el mainstream y MTV se volvió la plataforma de promoción masiva de un subgénero que se fue cultivando en silencio desde los 90’s y que encontró en Internet (por ese entonces MySpace, el P2P y los blogs cuando eran relevantes) el medio para crear una escena cohesionada. Lo que antes tardaba una banda en hacerse conocida por el boca a boca cambió a la velocidad de un click.

Infinity On High (2007) era el sucesor a la irrupción de Fall Out Boy en los charts por lo que la banda decidió presentar su álbum con un mensaje apropiado y eligieron This Ain’t A Scene, It’s An Arms Race, un single grandilocuente y pretencioso que calzaba a la perfección en el momento que atravesaba la cultura emo. Ya no eran una tribu urbana, pasaron de ser un núcleo sociocultural -quienes valoraban su identidad frente al alienante mundo que los ‘oprimía’– a ser una tendencia y luego una moda que desvirtuó por completo lo que los distinguía.

La canción, escrita por el entonces celebérrimo Pete Wentz, capturaba el mini zeitgeist de toda esa comunidad, o escena en éste caso, atrapada en la maquinaria corporativa con la única finalidad de producir más bandas y hits como si fuese una ‘carrera armamentista’ a costa de la integridad artística y rivalidades entre bandas. Y, de hecho, así fue. Por entonces el emo erupcionó y tuvo su apogeo, pero como la lava de un volcán se acabó enfriando y estancando.

Hoy quedan pocas bandas emo exitosas, paradójicamente los que sobrevivieron a la saturación fueron quienes se rehúsaron a caer endulzados en la voz de ese svengali siniestro que canta This Aint’ A Scene.

Soy un traficante
llenándote con armas en forma de versos
y en realidad no me importa cuál bando gane
siempre en cuando la habitación siga cantando.
Ese es el negocio en el que estoy, sí.

Ésta no es una escena, ésta es una maldita carrera armamentista.