The Beatles o la trascendencia de cuatro músicos cargando el peso de su propia leyenda

por G. Bastas Chipoco


The Beatles

Después de más de 50 años de su agria separación, los oropeles no dejan de caerles a los pies y lápidas a The Beatles. Los que quedan vivos, la base rítmica Ringo Starr y Paul McCartney, gozan de su status de íconos, aparte de ser un muy rentable acto en shows de revival rock y conciertos benéficos sin desmerecer su impacto sociocultural en la historia de la civilización occidental.

The Beatles en su periodo más lisérgico y psicodélico de 1968 durante la transmisión de One World

The Beatles en su periodo más lisérgico y psicodélico de 1968 durante la transmisión de One World

El momento en que el grupo se desbandó no pudo ser mejor. La relación entre ellos era mínima notándose en sus trabajos. Tan sólo escuchar Abbey Road (1969) -su último álbum grabado- se percibe la individualidad en la personalidad de las canciones y no la cohesión musical de otroras placas de tiempos más felices como Rubber Soul (1965) o Revolver (1966)

Para John Lennon el fin de la banda que él inició coincide con los primeros lanzamientos de su colectivo Plastic Ono Band bajo una dirección inquieta, desordenada y eminentemente experimental -la tríada avantgarde junto a Yoko Ono llamada Unfinished Music: Two Virgins (1968), Life With Lions (1069) y Wedding Album (1969)- para culminar en sus dos obras maestras definitivas: Plastic Ono Band (1970) e Imagine (1971).

George Harrison por el fotógrafo Richard Avedon

Cuando le tocó a George Harrison lanzar su propio álbum se cercioró que éste fuera contundente, que no dejara dudas que él era una auténtica fuerza creativa dentro de la banda y no sólo una comparsa en la lucha de egos entre McCartney y Lennon o un puñado de accidentes (entiéndanse While My Guitar…, Something y Here Comes The Sun). Es por ese motivo que All Things Must Pass (1970) fue un álbum triple, el primero en la historia de la música. A diferencia de sus compañeros, Harrison es el que siempre la tuvo clara. Su carrera es la más homogénea y coherente.

El mismo Harrison confesó que dicho material eran canciones rechazadas acumuladas a partir de las sesiones en la India junto al Maharishi, Mike Love y Donovan. Con un mayor pulido y libertad creativa All Things… se convirtió en una bofetada para sus ex-compañeros quienes le subestimaron. Incluso contó con controversial Phil Spector -quien salvó el proyecto Get Back del olvido para darle el tratamiento épico que culminó en Let It Be- repudiado por McCartney y Starr; el iconoclasta George respondía yendo contra la corriente.

Paul McCartney

Si embargo, para Paul McCartney, el responsable de desintegrar el grupo anunciando su salida en una escueta nota de prensa, no le fue fácil la transición. Inmerso en una depresión y recluido en su Kintyre, Escocia, halló en Linda Eastman el la confianza necesaria para continuar. Todavía cargando el peso de haber romper a los Fab4 incluyó en su debut McCartney un Q&A sobre dicha decisión. Esto lo resintió con el resto por décadas al mismo tiempo de alzar la valla de la expectativa. Inclusive hoy, tras tantísimos éxitos, es difícil determinar la trascendencia intrínseca de la obra de Paul. Su trabajo polariza, entusiasma como decepcionan por igual.

Si bien Band On The Run (1973) es considerado unánimemente como su magnus opus (grabado junto a Wings), otros discos conservan buen recuerdo –Tug Of War (1982), Flaming Pie (1997) y Memory Almost Full (2007)-, es de los cuatro a quien se le siente más los fracasos y los éxitos. Quizás por esa actitud todista y virtuosa que desea desplegar (desde componer material clásico o electrónico-experimental) o por el estigma que todavía carga.

Richard Starkey en una pose típica de Ringo Starr

Richard Starkey en una pose típica de Ringo Starr

Quizá para Ringo la separación fue una dolorosa y traumática experiencia de replanteamiento profesional. Divagando al principio entre el Tin Pan Alley en Sentimental Journey (1970) y el country-western de Beaucoups Of Blues (1970) hasta encontrar su fórmula ganadora con los soberbios Ringo (1973) y Goodnight Vienna (1974) cantando las canciones compuestas por sus amigos Eric Clapton, Billy Preston, Robbie Robertson, Stephen Stills y los otros tres beatles. Quizás embriagado por el éxito acabaría en la más bochornosa mediocridad de la onda disco con los consecutivos Ringo The 4th (1977) y Bad Boy (1978).

Tras el fin de The Beatles el carismático baterista tuvo que empezar de nuevo. Hizo cine junto a su esposa, la Bond Girl Barbara Bach, dirección y fotografía (suya es la portada de The Slider así como el documental Born To Boogie, ambos de T.Rex)  sin saber exactamente a qué iba a dedicarse en definitiva y en dónde apuntar sus esfuerzos. Hoy sigue grabando, girando y está satisfecho con tan sólo ser un acto del recuerdo y el rostro sonriente de The Beatles, suficiente reconocimiento para un simple mortal.

The Beatles en un instante de tensa calma durante 1968

The Beatles en un instante de tensa calma durante 1968

Algunas bandas deben terminar puesto que es la única manera de probar la valía de sus integrantes por separado. La prensa consideró la ruptura al igual que el colapso del Imperio Británico, empero la historia ha probado que The Beatles, como una entidad de músicos independientes, no fue únicamente la más grande revolución musical sino también la afortunada asociación de cuatro genios apostados en el lugar y tiempo correcto bajo un mismo objetivo, la de hacer música eterna.