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El Discreto Desencanto de la Burguesía

Etiqueta: Música

Rock Es Cultura #19: Girls & Boys

BlurEn Magaluf, en la isla española de Mallorca, hay un Club 18/30 cuyo hedonista eslogan es “Nada es sagrado. Si va a haber un buen cachondeo, nos apuntamos”. Precisamente, por esos días a principios de los 90s Damon Albarn vacacionaba por el Mediterráneo. Allí presenció cómo hordas de jóvenes en celo arrivaban a la isla con la única intención de pasarla en juerga y cayó en la cuenta que dicho comportamiento no se diferenciaba tanto de la forma de actuar de los animales.

De esa meditación impromptu surgió Girls & Boys, con la que Blur ironizaba sobre la cultura de la juventud en los años noventa. Su coro sintetizaba perfectamente revolución sexual de aquellos días: “Girls who want boys/who like boys to be girls/who do boys like they’re girls/who do girls like they’re boys”. Con su ritmo nocturno a lo Duran Duran, el single sirvió para presentar Parklife (1994) y la nueva dirección de Blur, que se despercudía del sonido indie formativo que todavía arrastraban en Modern Life Is Rubbish (1993).

Portada del single Girls & Boys de Blur parodiando los condones DurexKevin Godley dirigió el vídeo con Blur interpretando la canción delante de imágenes del Club 18/30: chicas en bikini y chicos en bañador, alcohol y baile; una plétora de referencias al hedonismo, a la playa, la juerga y, obviamente, el sexo. Graham Coxon reconoció la razón por la cual su tema triunfara: “Es la típica canción divertida por la que el público responde porque no hay nada complicado en ella y tiene un estribillo pegadizo y unas connotaciones sexuales extrañas. Es un ritmo disco con una letra sobre vacaciones y sexo”.

Parklife se lanzó pocos días después del suicidio de Kurt Cobain en 1994. En en ese momento crucial la música en sí misma encontraba su encrucijada hacia qué dirección tomar tras la muerte repentina del grunge. Con el eco de Girls & Boys la atención cruzó el Atlántico y se enfocaron en Inglaterra en donde Blur, Oasis, y Pulp, estaban listos para dominar la década. El britpop estaba en auge.

Chicas que quieren chicos
que les gusta que los chicos fueran chicas,
que lo hacen con chicos como si fueran chicas,
que lo hacen con chicas como si fueran chicos.

Rock Es Cultura #17: Night And Day (versión U2)

U2 a principios de los 90 durante su periodo de promoción a Achtung Baby

Para principios de los 90’s, U2 estaba en crisis y al borde de la separación. Tras haber crecido exponencialmente en la década pasada su inmensidad llegó a pesarles tanto que les costaba avanzar hacia nuevos lugares, nuevos sonidos y propuestas. Eran días oscuros para los irlandeses y faltaría algún tiempo más para que pudieran encontrar la inspiración que los llevaría a componer Achtung Baby (1991), su obra maestra definitiva.

Por aquellos años, la otra mitad de la banda, Adam Clayton y Larry Mullen Jr, venían de tocar música de talante sensible y vena americanizada tras su incursión en la música negra durante el Rattle & Hum (1988) mientras que Bono y The Edge se regodeaban en los fríos pasajes electrónicos del industrial y las nuevas cadencias del house y techno que venían de Europa y, en particular, de la frenética escena Madchester (The Stone Roses, Happy Mondays) Ese contraste ayudaría a definir el sonido idiosincrático del U2 noventero y ulterior.

Gracias al proyecto benéfico de la organización Red Hot en su lucha contra el Sida, el álbum Red Hot + Blue (1990) salió luz con la colaboración de grandes nombres como David Byrne, Iggy Pop y Deborah Harry, Tom Waits, Sinéad O’Connor, Lisa Stansfield, entre otros. Todos interpretando clásicos del cancionero de Cole Porter, compositor emblemático de los años del Tin Pan Alley y los años dorados de Hollywood.

U2 posando junto al icónico auto Trabant de fabricación soviética

A U2 le tocó versionar la archiconocida Night And Day a la cual diseccionaron y transformaron en un gélido lamento de obsesión y manía de un amante hacia el objeto de su fijación. Bono contiene en su voz el aullido de una sirena que llama desde lo lejos al amor esquivo y con esa amenazante belleza se perfila el nuevo ritmo electrónico producido por Brian Eno y Daniel Lanois -quienes a la sazon serían los productores de Achtung Baby. Luego elegirían al director alemán Wim Wenders para la realización del vídeo lo que le agregaría una mayor atmósfera.

Éste pequeño proyecto le dio el empujón necesario al grupo para continuar explorando y redirigiendo su atención hacia la experimentación y le dio la oportunidad a U2 para confirmar que no era tan sólo la banda más grande sino la mejor de esa época.