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El Discreto Desencanto de la Burguesía

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Pablo Secada o el hombre que no amaba a las mujeres y las policías

Pablo Secada exhibe un comportamiento abusivo y misógino, además de prepotente contra la autoridad

Pablo Secada aclara, a lo mejor con rabiosas lágrimas contenidas en los ojos, que los errores son suyos. Eso es ineludible. A ésta tragedia en miniatura suena Shakespeare: “¡La culpa, querido Bruto, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos, que consentimos en ser inferiores!”. Lo cual le calza como un grillete maldito al pre-candidato. El único responsable de su debacle es él mismo; desde la primera denuncia hasta su renuncia Secada bien puede legar a la política local un manual para dummies titulado ‘Cómo Perder Una Ciudad en 10 Días’.

El detalle determinante en su caída en desgracia es que deshonró, osado y lenguaraz, a dos instituciones cuasi sagradas en el inconsciente colectivo: la Policía y la mujer peruana. En días en que la lucha contra la delincuencia es una causa que nos une, el hecho que un aspirante a la alcaldía de Lima ataque irreflexivo a la totalidad los oficiales como corruptos antagoniza y ofende cuando debe inspirar cohesión frente a un enemigo común. Y, para colmo, quien lo intervino era mujer y éste la defenestró por su uniforme, sexo y educación. La ninguneó y, en el proceso, enterró su reputación en una sociedad que venera a la mujer por características que las alzan en un pedestal popular.

Pablo Secada contaba con el apoyo de sus aliados políticos en el Congreso, pero estos ya le bajaron el dedo empezando con Marisol Pérez Tello

Secada ha demostrado una torpeza, una falta de tacto, autocrítica y humildad que supera el altísimo estándar de imbecilidad impuesto con tanto éxito por Susana Villarán. En una ciudad en el que más de la mitad de ciudadanos, y electores, son mujeres ¡Cómo se le ocurre irse contra una mujer policía! Tan sólo ese arrebato lo descalifica y revela un pathos enfermizo y reincidente. Su tosco pulso frente a una situación complicada desnuda una carencia de sagacidad tanto como un conductor en falta y un líder en ciernes.

El selfie de Secada ya es el retrato del político defenestrado. Un profesional traicionado por su carácter y sus cualidades personales

Pese a su renuncia todavía es incierto su futuro político. Los viejos jerarcas del PPC veían con el ceño fruncido sus ambiciones y hoy deben estar sutilmente complacidos con el revés de su suerte. Los supuestos progresistas (Beingolea, Pérez Tello, Eguren) deberán atrasar sus planes de reformar el partido. Hasta que el Tribunal de Ética no se pronuncie sobre las faltas de Secada él seguirá a la sombra; falta mucho trecho antes que salga de ese largo túnel de penitencia y pase la página en efecto. En esa misma adversa latitud, Lourdes Flores, que tiene un toque de Rey Midas invertido y marchita lo que toca, ha reafirmado su pésima suerte en todo en lo que se embarca.

Lo próximo que Secada debe concentrarse es en sanar su reputación, su carrera, su familia y su relación con sus semejantes. El selfie más nefasto de un político es el suyo, su rostro se ha vuelto la de un enemigo público, un indeseable y un apestado demasiado orgulloso para pedir ayuda y demostrar arrepentimiento. Demasiada arrogancia para un pre-candidato, un técnico que no se graduó de político, que ni siquiera se fogueó y quedó ad portas de un destino que lo verá marginado y recluido en casa a espera del flash electoral. Un never been que sin sus tantos diplomas es tan sólo un abusón.

El papel aguanta todo: Diarios de tricimoto y taxicholo

No considero que éste tipo de periodismo sea nociva. La verdad es que lo encuentro jocoso y de cierto valor antropológico-documental. Qué mejor manera de comprender el zeitgeist de una sociedad sino a través de la cobertura y, por sobretodo, los titulares que emperifollaron los quioscos en las esquinas.

Los diarios chicha es el punto de referencia de la masa. Es la ventana por donde el pueblo se informa de un modo acorde a su IQ. Es el pozo por donde se vierte lo ramplón e informal de la literatura periodística nacional.

Se les ha criticado por incentivar la incultura, de ser una mala influencia para los menores y la de desinformar. Bueno, todo eso es tan cierto como exagerado. Estos diarios no pusieron la ignorancia en el papel, tan sólo la recogió de la calle y la imprimió. Le dio a la gente de las invasiones algo qué leer en su idioma.

¿O acaso la vieja casta -los Miró Quesada, Mohme, Zileri, Thorndike, y otros pocos- piensa que el estibador del Callao o el campana de Cárcamo van a leer sus editoriales mientras desayunan con leche de tigre o esperan a terminar de atracar a un cambista?

No, pues. Ésta gente usa El Comercio para envolver pescado, limpiar la caca del perro o cubrir el piso cuando pintan sus paredes. Lo que leen es El Chino, Ajá o, el pionero, El Popular.

Asimismo, dudo mucho que éstas publicaciones sean responsables de ser una mala influencia para los chicos. Éstos ya han vivido la violencia cuando su padre abusivo se desquitaba ebrio. Han presenciado el sexo cuando escucharon, o quizá vieron, a sus padres tener relaciones porque sus casas es de un solo ambiente separados por cortinas, triplay o esteras.

Lo que han ofrecido los amarillistas es puro entretenimiento. Chabacano, callejero, criollo en todo sentido. Los 90’s serán recordados porque terminaron de revelar que la ciudad había crecido y quienes vivían en los arenales también eran noticia.

Gutenberg está muerto

Es importante recalcar que la estética chicha es un compendio de ideas foráneas y transgresoras, puestas en práctica con habilidad en este contexto en particular.

Las vedettes de portada, las Malcriadas o las estilizadas Chicas 21 son sólo una versión peruanísima de la Page 3 Girl del incorrectísimo tabloide inglés The Sun. Si no fuera por esa sección los mecánicos de La Victoria o la Carretera Central no tendrían ninguna fruición ocular.

Por otra parte, bajo ninguna circunstancia considero que los titulares, tendenciosos y de nulo valor informativo -pero ricos en ingenio popular-, fueran una afrenta para la cultura. En los 50’s La Última Hora abrió las puertas a interminables recursos creativos con su memorable titular ‘Chinos como cancha en el paralelo 38’ -en referencia a la intervención china en la guerra de Corea-. Desde ahí todo ha ido cuesta arriba.

De todas formas, la gente no necesita de un diario para cultivarse. La prensa informa, ésa es su función principal, después de todo.

Me divirtió leer alguna vez: ‘Prosti hizo macho a Beto’, ‘Fanny tasa su cucú en 300 dólares’, ‘Tomó viagra para rendir bien y mancó en chuculún’; u ofrezcan ‘Hoy poses salvajes del Kama Sutra’. Me figuro que ya debe haber generaciones alimentadas y criadas por la prensa chicha.

Ésta clasep de periodismo es entretenimiento, es el desparpajo y la distensión de la realidad. Es un negocio rentable, además. Una sociedad pragmática y sanamente capitalista sabe cómo distribuirse entre diarios serios y amarillistas. La News Corporation tiene en el Reino Unido al ultraconservador The Times compartiendo con el finado sensacionalista News Of The World. Es el mismo caso de El Comercio hermanado con El Trome.

Vilipendien a los diarios chicha tanto como puedan, pero, a final de cuentas, estos son el espejo en donde reflejamos nuestras miserias con buen humor.

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