Varias Posiciones

El Discreto Desencanto de la Burguesía

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“Magic Mike” o el engañoso encanto de la juventud, la belleza y el implacable Sueño Americano

De tanto en tanto la cinematografía estadounidense alimenta el mito del American Dream con diferentes relatos del esforzado trabajador americano vestido para triunfar, Una bailarina de barrio obrero, un patito feo convertido en secretaria ejecutiva, una prostituta suertuda hasta jovencitas vestidas en Prada. Pero Soderbergh trae a la superficie, con discreción y sin efectismo, la banalidad de la belleza masculina y el mórbido placer de lucrar con el sexo y la debilidad femenina.

Cuando le preguntan a Mike –Channing Tatum, cómodo en su rol. Sin esforzarse luce natural- la razón de porqué se desnuda y baila todas las noches éste responde que es por el sexo, el dinero y la emoción de hacerlo. No hay discusión en ello. Mientras que en los relatos anteriores los protagonistas debían cambiar y vestirse apropiadamente, aquí es lo contrario, se desnudan para alcanzar sus ambiciones.

El oropel, el brillo, la música, el sudor cachondo, el griterío femenino, la adrenalina y la testosterona, los billetes arrugados acumulándose en las tangas, el sexo y la engañosa promesa de la belleza eterna atrae a Adam ‘The Kid’ a ubicarse bajo el ala protectora de Magic Mike y seguir sus pasos cuando todavía no tiene claro lo que quiere con su vida. El streaptease resulta más sencillo que un trabajo de 9 a 5 en camisa y corbata.

Lo que Adam ignora –Alex Pettyfer en su primer papel relevante; cumplidor dentro de sus exigencias básicas, sin histrionismos- es que lo que fácil llega, fácil se va y todo tiene un precio. Las sonrisas esconden colmillos que muerden la carne que se expone voluntariamente. ‘The Kid’ alza vuelo lejos del ejemplo de Mike y se desvía del cuidado de su hermana –Cody Horn, sin demasiados argumentos excepto su atractivo. Olvidable, pero beneficiada por el sex appeal de Tatum y la dirección de Soderbergh.

Es así que mientras ‘The Kid’ escala peldaños con rapidez, driblea los peligros de la noche y empieza a brillar con luz propia, Mike, por el contrario, va cayendo en la cuenta que para alcanzar sus sueños no puede dejar de hacer lo que hace mejor volviéndose ello un grillete que lo ata a un destino que no quiere para sí mismo.

Magic Mike es un filme pequeño de un Steven Soderbergh que parece moverse entre grandes producciones y discretos filmes que le permiten ejercitarse sin transpirar su elegante fotografía, sofisticado montaje, su diálogo inteligente  y su capacidad de acentuar lo trivial de lo cotidiano en algo significativo. En éste caso, revelar el doble filo que trae consigo la belleza y la crueldad del Sueño Americano que le llega para todos, pero siempre con un precio.

Lo bueno: Matthew McConaughey enseñándole a hacer el amor a ‘The Kid’ frente al espejo. Mención aparte de las elaboradas coreografías.

Lo malo: Magic Mike no es Boogie Nights, por lo que su recuerdo es pasajero y no hay mayor placer en el filme que el recuerdo instantáneo de un trabajo bien hecho.

Juegos de guerra en el VRAE, el Lugar de la Memoria y soldados de plomo y lentejuelas

Si hay una pandemia en el Perú es el Alzheimer selectivo. Por más que lo pienso más me sorprende cómo la gente olvida su historia reciente. Peor aún, cómo, motivados por falsas promesas o una clase de ‘espíritu navideño’, lo perdonan todo. “La culpa, querido Bruto, no es de nuestras estrellas, sino de nosotros mismos que consentimos en ser inferiores”.

Se eligió a Miraflores para la edificación del Lugar de la Memoria que albergará las turbias investigaciones de la CVR y demás material sobre la lucha armada contra la subversión. Es paradójico que el museo se ubique cerca al ex cuartel San Martín y en el distrito más eblemático de la guerra contra el terror. La gente de las ONGs progres que denunciaron a las FF.AA. por terrorismo de estado no deben haber entendido la paradoja.

Un museo es, en síntesis, un sitio para albergar el pasado. Por lo mismo, se puede entender entonces que el terror es cosa de libros de historia, material didáctico, un cuento de cuco para contarles a los universitarios berrinchosos y socialistoides (que en la UNMSM y PUCP abundan). Las víctimas en los Andes y en la capital deben sentirse insultados por comercializar un dolor, enchaparlo de mármol y así dilapidar una donación de US$ 2 millones más que necesaria en otros ámbitos.

En estos meses en el que el VRAE se ha convertido en un ‘triangulo de las Bermudas’ -soldado que entra allí no regresa vivo- crear un museo es no sólo una frivolidad de mal gusto sino un desatino total. El terrorismo no se ha ido, únicamente ha cambiado de cara. La causa ya no es la lucha y reivindicación social sino el narcotráfico. La doctrina es sembrar terror y coca, cosechar muerte y dólares.

La mejor forma de honrar y recordar a las víctimas del terror y la lucha del ejército y la PNP es erradicar implacablemente y extirpar de los corazones el fundamentalismo y la retórica de violencia. Éste museo me recuerda que una cosa es olvidar y otra es burlarse de la historia.

La brigada del arco iris

Frente a esta desidia y el sordo llamado patrio de las últimas generaciones que han gozado con el servicio militar voluntario se deben plantear nuevas alternativas para repotenciar con nuestra venida a menos Fuerzas Armadas. Una interesante propuesta sería el libre reclutamiento de cadetes LGBT.

De darse las condiciones ideales -garantías de libre profesión, representatividad en el foro y en los códigos de Justicia Militar, reconocimiento de derechos/obligaciones/responsabilidades, no discriminación, entre otros- Perú estaría uniéndose a Argentina como a cerca de veinte países de la OTAN que han levantado el veto.

Incluso dentro de la Bundeswehr (Alemania) el Comité de Empleados Homosexuales en las Fuerzas Armadas garantiza la defensa y el cumplimiento pleno de los derechos civiles y militares de sus miembros. Es ese el mismo ejército heredero de la tradición de la RFA y la comunista RDA. Los nazis de la Wehrmacht deben estar revolviéndose en sus tumbas.

La inclusión de reclutas LGBT sería una inyección de recurso humano que le daría mayor músculo al Ejército Peruano; el servicio militar obligatorio y la modernización armamentística periódica es lo que tiene que implantarse de inmediato. No debería con esto imitarse la embustera política estadounidense del Don’t Tell, Don’t Ask el cual bien rechaza la discriminación, el abuso y el acoso ni disuade a reclutas de servir, sí los obliga a mantener en secreto su orientación sexual. Ergo, mantenerse caletas.

En la lucha por la defensa nacional los prejuicios son armas obsoletas que defienden únicamente a mastodontes de mentes obtusas que no ven más allá de sus parámetros existenciales y quienes, de darse el caso, dudo muchísimo sean los primeros en enfundarse un rifle y liderar una ofensiva. Si un gay o lesbiana tiene la vocación de hacerlo, entonces ¿por qué no permitírselo?